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Recomendaciones
Volvimos a La Rioja. Concretamente a Briones, donde nos habían invitado a ver el pisado y el prensado de la uva después de la vendimia. Un plan estupendo para aprender cómo se hace el vino y descubrir cuánto trabajo hay detrás de una botella. Nosotros, de momento, ya habíamos hecho el trabajo de perdernos y llegar tarde.
El pisado nos lo perdimos. Al prensado sí llegamos. Y menos mal, porque en La Cueva del Americano hay una prensa tradicional de madera, vinos con personalidad y unas vistas al Ebro que justifican quedarse un rato más.
La Cueva del Americano es el centro de Bodega Enbrión, una pequeña bodega familiar en Briones, en la Rioja Alta. Sus responsables llevan más de treinta años dedicados a la viticultura y trabajan unas veinte hectáreas de viñedo. La cueva, según cuenta la propia bodega, se remonta al siglo XVII.
Con ayuda de amigos rehabilitaron la bodega para poner en marcha su proyecto. Viendo los espacios de piedra, los depósitos de hormigón y las barricas, te haces una idea de que aquello tuvo que llevar bastante más trabajo que montar una estantería del Ikea. Nosotros ahí ya habríamos discutido y perdido la llave Allen.
Durante la visita nos enseñaron cómo elaboran sus vinos, procedentes de viñas viejas, manteniendo métodos tradicionales y utilizando depósitos de hormigón para la fermentación.
Pero lo que más nos llevamos fue el trato. Los dueños nos hicieron sentir como en casa.
Uno de los vinos más característicos de la bodega es **A Kimi**, un tinto de maceración carbónica. Y tiene un reconocimiento concreto: el premio a la **mejor relación calidad-precio de la Guía de Vinos de La Vanguardia 2026**. Para quienes disfrutamos del vino pero también tenemos que pagar la luz, esa categoría interesa bastante.
Lo que sí merece explicación es eso de la maceración carbónica. En esta elaboración se trabaja con uvas enteras, habitualmente en racimos, en lugar de empezar desgranando y estrujando toda la uva. Es una forma tradicional de elaborar tintos que suele dar vinos muy frutales y pensados para disfrutarlos jóvenes.
También catamos un blanco de Viura que todavía estaba por embotellar, elaborado con partidas de barricas de roble americano, roble francés y acacia.
Pero la protagonista de la jornada fue una prensa de madera de dos husillos, sostenida sobre una viga de hormigón. Los husillos son los grandes tornillos que permiten ejercer presión. Parece fácil hasta que te toca moverla.
Primero colocan en la prensa la parte sólida que queda de la elaboración: hollejos —las pieles de la uva—, semillas y restos de pulpa. Encima ponen bloques de madera que transmiten la presión a esa masa. Después toca apretar para sacar el líquido que todavía retiene.
Aquí va una pequeña precisión para que, entre tontería y tontería, aprendamos algo: cuando el prensado se hace después de la fermentación del tinto, lo que se recupera es vino de prensa. Antes de fermentar hablaríamos de mosto.
Después del primer prensado, la masa queda compactada. Para volver a trabajarla utilizan un hacha: cortan los laterales, recolocan esa parte arriba y hacen un segundo prensado.
La bodega está en Acera de en Medio, 5, Briones, La Rioja, frente al meandro del Ebro. Tiene oferta de enoturismo y podéis consultar las visitas y reservar a través de su https://enbrionlacuevadelamericano.com
También merece la pena dejar un rato para pasear por Briones, cuyo casco histórico está declarado Conjunto Histórico Artístico. Y salir con margen para llegar a la bodega. Esta última recomendación procede de nuestra investigación de campo, por desgracia.
Nos quedamos con los vinos, con el trato y con haber visto trabajar una prensa tradicional de verdad. Si os interesa conocer una bodega familiar y entender un poco mejor lo que acaba en vuestra copa, apuntad La Cueva del Americano.
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